500

Hay noches de insomnio donde intento meter lo vivido: el bien y el daño, los enemigos íntimos de cuando fui mi antagonista y todas las cervezas que nunca me tomé por estar a un lado del camino de los exhibicionistas. En mi delirio y desvío siempre lo dejo inconcluso, y la carga de dejar las cosas a medias me obliga a empezar de nuevo cada noche, como una rutina protegiéndome de no tener más en que pensar cuando haya terminado. Despierto olvidándome de los nombres y trato de volver a la realidad mirándome fijo al espejo preguntándome si aún soy autor de lo que fui. Tiempo al tiempo, después de meter quinientas noches en un par de horas no es extraño el colapsar y caer en el olvido. Al final me quedo con lo que cabe en la palma de mi mano, volviendo a mí, confiando en mi instinto de volver a la melancolía cuando es preciso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s