Archivos Mensuales: diciembre 2012

Explosión

Listo, explotó. No se si el tiempo fue el preciso, pero no importa más. He llevado las dudas junto a mi durante mi largo y desviado camino a casa. Dudas que matan mi ser de a poco, los ojos que, al hacer equipo con mi lógica humana no quiere más que gritarle a todo el mundo que está mal (hasta a mi mismo). Hablamos, actuamos, escuchamos y movemos para sentirnos cómodos con alguien (uno mismo también cuenta). No se dan cuenta o bueno, no nos damos cuenta que nada es lo que parece en sí porque estamos encerrados en un delirio humano, el más tenebroso que existe.
Tantos deseos, tantas voces en mi mente, tantos puntos de vista buenos y malos, hay infinitas posibilidades y algunas cabezas podrían colapsar si lo supiesen. Un simple no puede verse bien, mal, sin importancia, influyente a nivel universal y aquí les dejo un ejemplo: un sí de una futura esposa. Influye bien, porque es feliz y hace feliz a alguien más. Influye mal, porque quizás otro pudiera hacerla y hacerse más feliz. Sin importancia, porque no la conoces. Influyente a nivel universal, porque sin ese sí, tu futuro hijo puede quedarse soltero, realizar un error que conlleve una cadena de errores, exagerando puede que inicie una mini guerra, pero bueno.

No soy de escribir en ese estilo, pero liberé mis dedos un poco y eso fue lo que salió. Puede ser vago, pero muchos quizás lo comprenderán mejor así, si es que leen mis escritos, aunque no creo eso posible.·…’

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40 años

Desmayado una vez más en aquel desierto al que me dirigí una vez, cansado de caminar, cansado de descansar en la sequía. ¿Por qué podía controlar mis pies? Hubiese sido más fácil cortarme las piernas cuando podía, pero incluso sin piernas mi cabeza llegaría aquí en algún momento. Quizás lo que necesite es una gran tormenta que me zarandee para poder regresar a mi hogar, pero no todo es tan fácil. Yo sólo llegué al desierto, pero no puedo salir por mi. Lo único que necesito es prestar atención al cielo, pero ni eso puedo hacer. Desgracia tras desgracia generada por mi pasado. Cultivé dolor en mi cuando recién estrenaba mi cuerpo, coseché dolor en mi sangre ahora que me he desgastado. ¿Cuánto tiempo más llevará? Creí saber a dónde dirigía mis pasos, creí poder regresar a mi hogar. No contaba con éste cuerpo y mente tan acomodados. Me levantaré, seguiré caminando (en círculos por mucho tiempo) de noche veré hacia el cielo y mi Padre dictará mi salida, espero no ser traicionado una vez más por mi mismo.

Dolor

Todo dolor es creado muy por dentro del alma. La certeza de lo creciente llena de luz al cuerpo, así actúa el dolor, crece y crece hasta convertirse en enojo, ira. Todos reaccionan con una media sonrisa hipócrita cuando éste se aproxima y creen que es de valientes. Qué error más enorme es el creer que esconder una gran mentira dentro de tu alma y aguantarla mientras te martilla por dentro es de grandes. Es de grandes sacar el martillo, quitar los clavos lentamente, quizás en soledad, quizás con amistad; de un corazón malvado pocas veces es sacado el aliento cansado y puesto un nuevo suspiro de libertad, pero ¿qué más da? la humanidad ha adquirido esa capacidad de tomar lo malo por bueno en cuanto alguien grande lo dice. No se tiene aquella opinión rasgada que influya aunque sea por uno, no se tiene el valor de pensar diferente. Aún ahora pensar diferente se ha tomado como pensar en lo poco común, cuando en realidad es pensar como tú, importando poco que alguien grande lo haya dicho antes o después de ti. Más que todo ese es el dolor profundo, martirizar al alma opacando su libertad con pensamientos introducidos desde fuera de nosotros, dentro de una realidad amplia, pero sin sentido.

Caminata

Pues queda ante mi el despertar de la consciencia de éste lado del camino, río de tierra muerta en concreto, que ha servido para poner pies por muchos kilómetros. ¿Alguien sabe a dónde fui? Nadie vigilaba mis pasos, ni siquiera yo era consciente de ellos, no tenía lugar a dónde ir y no quería quedarme varado en el centro del todo vacío. A pesar de no saber mi destino, seguí escribiendo. Qué decisión más ingenua y brillante la de aquel ser lejano tan parecido a mi ¿acaso era yo realmente? la distorsión del viento me hizo imaginar que era otro amigo imaginario para poder seguir el camino, para poder dejar mis penas atrás, puse la escritura de un lado de mi para poder volver a ser yo otra vez. Pensándolo mejor, pudo ser la primera vez en la que era yo. Ya no lo sé, tanto caminar me ha dejado sediento y lleno de delirios internos ¿se puede caminar así? ¿llegaré a algún lugar? Eso espero, sólo eso me queda, sólo me queda esperar. Esperata, Separata, Seminare.

Así debe ser

Tal vez no es tiempo, no. Tanto ha pasado ya por mi que debo reconocer varias anécdotas frías dentro de mi, quizás son las autoras de éstos huesos que se congelan cuando no estás, nada me hace más indeciso que tener en la cabeza una gran parte de posibilidades en mi contra, porque la mayoría de aquí está en contra de mi, me niega, me absorbe mientras pienso “¿Qué será si…¡” un error más el pensar, supongo. Cada que pienso me deprimo un poco porque sé que aquí nada será como debe ser y así debe ser. Desde que se ha fallado nada vuelve a ser como debe ser porque así debe ser, una incógnita perturbadora más entra en mi.. ¿por qué? tal vez así debe ser, tal vez fallé en un acto mental y éstas son mis repercusiones, no evite lo inevitable y éste vino con fuerza, así debe ser.

Como arena

Pisadas sangrantes debajo de mis tobillos, todo lo que he caminado alguna vez ha quedado plasmado en la tierra, en la arena; las huellas de los prójimos quedan junto a las mías, encima, abajo, quién sabe qué tipo de persona ha pisoteado mis pisadas, quién sabe qué tipo de persona he pisoteado sin querer, sólo por caminar…

Todos compartimos el mismo cielo, caminamos sobre la misma alfombra de arena una y otra vez, tratando de dejar huella ahí pero ¿Se toma en cuenta nuestra huella? ¿Alguien más ha borrado mi huella con su pisada? Eso no interesa en el momento, hemos dejado huella plasmada, aunque un poco borrosa. Nuestros conocidos quizás la encuentren entre todas las demás pisadas de gente perdida, o quizás ni nosotros recordábamos dónde habíamos pisado.
En conclusión, hasta hoy, la vida ha sido como un desierto enorme (por la arena, digo) en el cual caminan todo tipo de personas entre diferentes realidades, de vez en cuando, algunas de ellas cruzan sus caminos y deciden caminar juntos por un momento o de por vida, dejando huella juntos, creyendo ser los únicos que pisan esa arena, pero no. Todos en sus realidades personalizadas dejan huella sólo visibles para ellos mismos que tienen sólo un par de ojos. Ve hacia el oeste y observa todo tipo de huella, sé que puedes, no eres el único ni el primero.. ni el último, pero dejas huella en la arena.