Archivos Mensuales: noviembre 2012

Al fin, el fin

Es difícil encontrar un segundo para hacer la diferencia, un cambio puede ser marcado sólo con poner la vista atrás, el significado de vida se hace cada vez más simple y borroso conforme pasan las generaciones y nadie se ha dado cuenta que todo así debe ser. Tras un punto de la línea cronológica se integran las iniciales del fin, todo así debe ser. El humano ha pasado a ser su propio depredador, todo así debe ser. La desgracia ha sido llamada por aquellos insensatos que creen tener la solución en sus manos, cuando lo que deberían hacer es estar en las manos de La Solución, cada vez las generaciones son más difíciles, la inocencia se ha perdido gracias a los que viven por vivir y aún más por aquellos que viven creyéndose en la cima por ver a la multitud en una mini escala, cuando ellos son los que estan de cabeza hundidos en su propio credo. Pero gracias a Dios todo está llegando a su fin, mientras el mal que no desea cambiar aumenta, el mal que quiere cambio tendrá que ser separado del montón, yéndose así allá arriba, allá en lo alto (lo cual considero como una metáfora lineal y complicada).

Pero no desistas, todo ésto irá a su fin pero no seas aliado de tu propia destrucción.

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La última noche

Giraste, observaste mi silueta por dos segundos, sonreíste y saliste de mi. Dentro de ese horizonte se guardó mi última sonrisa de tu rostro, junto a un par de vivencias y la sede del principio del recuerdo. ¿Cómo se puede olvidar ese pequeño sitio al que pertenecimos más de una vez? Si tan sólo supieras que mi alma sigue vagando en ese sitio, buscándote, pero resulta que sólo encuentra a tu fantasma. Mi alma intenta rozar el rostro plasmado en tu falsa imagen, pasando de ella, atravesándola sin ningun tipo de soporte, doliéndose cada vez más, aumentando en esperanza, disminuyendo en vida, ¿pero qué más da? Ya la aventura ha terminado y se ha escrito ya en tinta negra, el pasado se ha calmado y no interferirá al futuro, o al menos eso espero.

A pesar, pero no

Años fueron ya desde aquella fría noche particular de invierno, años en los que poco a poco el olvido ha ocupado tu lugar mientras no estabas, años de pensamiento muy cerca del “¿qué hubiese pasado?” Años encerrándome entre un fuerte de indiferencia para combatir, pero hasta esta fecha aún caemos entre miradas imaginarias.

Cada cuanto que salgo todavía me queda una herida indicando que puedes estar en cualquier lugar, esperandome mientras me observas fijamente sobre el horizonte, e incluso te he llegado a ver entre ojos y piel de un sin fin de extrañas que pasan por mi lado, como si el viento se diera gusto en aumentar mi esperanza, quebrándome de a poco, queriendo que mi alma salga a la intemperie y quede a la deriva, pero no.

Invierno modesto

Se palpitaba la sensación de la Luna esa noche de invierno. Parecía contar la admiración que ambos mostrábamos por el lago, que iniciaba a escasos metros de nosotros mientras habitantes del lugar desaparecían de a poco. No hubieron preguntas, sólo respuestas entre vista y vista, sonrisa y sonrisa. El suelo estaba frío, al igual que ella y lo resaltaba mi alma. Dejando sentir más de lo solicitado por la ocasión y dejando al invierno conduciendo fuera de nuestro descontento el tiempo nos abandonó y sólo dejó un reloj en mi cabeza, detenido por supuesto, que indicaba un sí a la hora, era el momento de renunciar a sus ojos.

Pasado

Qué lejos ha quedado lo que hemos sido alguna vez, tal parece que el sol nunca brilló sobre el pasado, aunque la noche nunca nos haya aplastado. ¿Qué he ganado con ser quien soy? Dolor, victoria, derrota, amor, y muchos deleites necesarios han pasado ya por mi carrera, mientras yo era el asfalto de mi carretera vacía. Insisto en sólo recordar lo poco que me ha traído el extrañar el día de hoy cada día y mientras mi memoria me falle, correré por instantes, caeré y recordaré de a poquito mi pasado, para saber de dónde soy y a dónde quise ir.